El tráfico en los principales ingresos a la ciudad en horas pico y de la circulación dentro de la ciudad no sólo genera consecuencias negativas en el medio ambiente sino que principalmente afecta a los individuos que viven en ella.
La imposibilidad de circular en la ciudad con facilidad afecta emocionalmente a los individuos generando mal humor, angustia y enojo. A su vez el efecto emocional puede verse aún más perjudicado por consecuencias directas del tráfico, es decir, no poder llegar a tiempo a eventos programados, mayor cantidad de accidentes en la ciudad, etc.
La seguridad vial de nuestro país no sólo compete a manejar con alcohol en la sangre sino que respetar todas las normas de tránsito influye en el problema de la circulación. Los nervios que generan el encontrarse atascado en el tránsito muchas veces ayudan a que los conductores no respeten las normas de seguridad vial, generando aún más disturbios y problemas en la ciudad.
Por ejemplo en vacaciones es muy común que cuando las rutas se encuentran colapsadas los conductores opten por transitar por la banquina, no sólo causando más tráfico sino impidiendo el acceso de ambulancias o vehículos de emergencia.
Es preciso mejorar la circulación en la ciudad que para que se pueda vivir en mayor armonía y para proteger la salud de los ciudadanos.
domingo, 23 de noviembre de 2008
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